“El Orgullo de Ciudadanos”, artículo de Alejandro Hernández

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Hay una anécdota de los Hechos de Pedro, en la cual este (Pedro) se encontraba en la vía Apia, escapando de los romanos (en aquella época el cristianismo todavía no era muy popular). Y tuvo una

visión de Jesús en el que este le decía que se dirigía a Roma para ser crucificado de nuevo. Pedro captó el mensaje y se dirigió a su propio martirio pensando que su señor aparecería en Roma, pero no.

De forma irónica, parece ser este el circulo vicioso en el que se ha instalado Ciudadanos.

Una y otra vez, como buen cristiano, le ha pillado el gusto a esto del martirio y la posterior elevación a los altares. Ciudadanos aprovecha su propia presencia en foros poco amigables para explotar su imagen naranja, como pasó en el día del Orgullo en Madrid. No lo digo yo, lo dice el propio informe ratificado de la policía, al que tuvo acceso El País entre otros medios y que entre otras cosas decía:

También apunta la supuesta pretensión de la formación de usar mediáticamente su presencia en el acto y la falta de colaboración de los dirigentes de Ciudadanos con los responsables del dispositivo policial, así como su negativa a seguir sus indicaciones para evitar agravar la situación.

Para que entendamos bien esto, el equivalente de Ciudadanos ahora mismo, sería el dios romano Jano. El dios de la transición, de los comienzo y los finales. Y este está furioso. En su alegoría liberal -en forma de Presidente de la República Francesa- ya se ha manifestado de forma más o menos ortodoxa, sobre que los liberales europeos no están para pactar con la ultraderecha. Pero, lo que no han conseguido las bases constitucionalistas y pro europeas del partido de Rivera tampoco lo ha hecho el “savoir faire” francés.

Lo que Ciudadanos no puede pretender al fin y al cabo, es soplar y sorber al mismo tiempo. No puede pretender ir de la diestra con Vox, mientras la siniestra acompaña al colectivo LGTBI en su día reivindicativo. Como tampoco puede uno llamarse a sí mismo vegetariano y comerse un solomillo (aunque se le escape alguna lágrima en el proceso). Porque además Vox, por increíble que parezca juega de manera más honesta. Somos esto y queremos esto. Y no nos tiembla el pulso a la hora de defenderlo. Mucho menos al darse la situación (como narraba Martínez en su artículo Orgullo y posjuicio) de que Vox no es un partido aún. Esta en proceso de formación. Y puede ser incontrolable, además de que sus jugadas políticas son llevadas al extremo. Tienen dinero, no necesitan la política para vivir.

Es todavía menos tolerable esta actitud de C’s cuando su socia para formar gobierno en la comunidad madrileña y líder de Vox, Rocio Monasterio. Está pidiendo nombres y apellidos de las personas que realizan talleres i charlas LGTBI en los colegios. Buscando la menor oportunidad para criminalizar a todo un colectivo y hacer dar marcha atrás en la lucha por la igualdad. No se puede permitir, el colectivo LGTBI no está para limpiar el chapapote que borbotea de las siglas “liberales” de los de Rivera, ni las de nadie.

Rivera sueña ahora, lo que soñaba Podemos en su momento. El sorpasso, pero esta vez en tonos azulados. Por eso Rivera, lejos de cambiar su rumbo, se ha enrocado. Y parece desarrollar una trumpización de su forma de hacer política. Y esto es la utilización de la vía judicial para solventar lo que la política no hace.

La fiscalía se ha convertido en el juguete favorito del arsenal de Ciudadanos. Pero no nos engañemos, no son sus ideales republicanos lo que impera en su criterio, a la hora de utilizar las herramientas del Estado de Derecho. Si no la táctica de la dilación, de la distracción y de sacar tajada política del momento. Entendamos que la táctica no consiste en ganar necesariamente, si no en intentar destruir a su enemigo, ya sea mediante los tribunales o mediante la opinión pública.

Como punto y final me gustaría simplemente subrayar la rapidez que tuvo C’s a la hora de identificar a los manifestantes del Orgullo como fascistas, no así a sus futuribles socios. Ya que a ellos, eso de etiquetar no les gusta, salvo cuando tienen una cámara delante y una querella en la mano. Vaya orgullo.

Alejandro Hernández

Primer Secretari de la JSC Vallès Occidental

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